Oier nos despertó con un libro abierto en sus manos.
- Aita, quiero ir aqui.
Los planes eran para ir a Kolitza, pero era un domingo frio y brumoso, no era mala idea, dejaremos el Kolitza para otro día más primaveral y nos dejaremos guiar por la ilusión infantil, ¿por que no?.
Naturaleza y arte, oí la palabra misterio, repulsa, admiración, el arte debe producir....algo, por cierto a Oier que aún no está infectado por nuestras enfermedades mentales ni politiqueos...le gustó.
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viernes, 12 de febrero de 2010
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