viernes, 12 de febrero de 2010

Oma, el bosque pintado.

Oier nos despertó con un libro abierto en sus manos.

- Aita, quiero ir aqui.

Los planes eran para ir a Kolitza, pero era un domingo frio y brumoso, no era mala idea, dejaremos el Kolitza para otro día más primaveral y nos dejaremos guiar por la ilusión infantil, ¿por que no?.

Naturaleza y arte, oí la palabra misterio, repulsa, admiración, el arte debe producir....algo, por cierto a Oier que aún no está infectado por nuestras enfermedades mentales ni politiqueos...le gustó.

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